Skincare

Esta semana habéis sido vosotr@s los que habéis elegido el tema del que vamos a hablar en este post; el skincare.

Un tema amplio que intentaremos resumir dándoos algunos trucos y consejos de cuidado. Hablamos de una buena rutina facial a aquella que se adecua correctamente a cada tipo de piel, por eso la importancia de conocer nuestra piel, así que a continuación vamos a englobar las pieles en 5 categorías: pieles grasas, secas, mixtas, sensibles y envejecidas, ya que seguramente os sintáis identificad@s con al menos 1 de estas categorías.
Una vez comentadas las características básicas, os daremos consejos para cuidar vuestra piel.

Pieles grasas:

Comenzamos con las pieles con exceso de sebo, que se caracterizan por:

• Brillo excesivo
• Poros visibles y dilatados
• Tacto graso, especialmente en la zona T
• Propensión a los brotes de acné debido a la acumulación de sebo en los poros.
• Sensación de pesadez

Lo más importante a la hora de cuidar una piel grasa es:

Utilizar texturas fluidas: los cosméticos que uses deben ser ligeros y de rápida absorción. Los geles hidratantes y protectores fluidos serán tu mejor aliado.
Usar un tónico que restaure el pH: Al estar la piel desnaturalizada, es importante devolver a la piel su acidez habitual para que pueda defenderse correctamente de infecciones y demás agresiones. Tónicos como el equilibrante de Eberlin o el stabilizing de Natura Bissé son opciones muy potentes.
• Utilizar cosméticos con principios activos astringentes y reguladores del sebo, ácido salicilico , glicolico, hamamelis…
Si tienes acné no tocarte la cara: y si te has tocado la cara, lavarte las manos después para evitar diseminar la infección.
Protector solar: como ya vimos en el artículo del acné, para evitar al máximo las manchas después de tener granitos es importante usar protector solar factor 50.
• Usar cosméticos que no sean muy agresivos para evitar irritaciones y reguladores de la grasa como el caolín.

Pieles secas:

La otra cara de la moneda: pieles a las que les falta hidratación por una deficiencia de sebo; este es necesario para el correcto funcionamiento de la piel, es el que retiene la hidratación y no permite que se evapore. Otra posible causa de la piel seca es no hidratarse lo suficiente. Sus características básicas son:

• Sensación de tirantez en la piel
• Piel que se ve y se siente áspera
• Opaca
• Picor
• Descamación de la piel de leve a grave
• Piel que varía de rojiza en la piel blanca a grisácea en la piel morena o negra

Los cuidados básicos son:

Los cosméticos untuosos son tus mejores amigos: las texturas untuosas, ricas en aceites serán tus mejores aliadas a la hora de retener toda el agua donde debe estar. Utilizar ácido hialurónico sobre la piel ligeramente húmeda y después una crema untuosa podría ser un buen booster para mantenerte hidratada.
Mantener una limpieza adecuada: Limpiadores en bálsamo o aceites desmaquillantes son la mejor elección para una piel grasa, evita las texturas en gel.
Hidratarse por dentro y por fuera: es igual de importante hidratar tu piel por dentro que aplicado desde fuera.
Protector solar: las pieles secas tampoco se libran, al tener poca hidratación, la piel está menos preparada para protegerse de la radiación solar y es más propensa a las quemaduras. Un buen protector solar te librará de estos problemas a demás de las manchas, las arrugas , posibles melasmas…

Pieles mixtas

Las pieles mixtas no son valoradas como un tipo de piel en sí misma (aún siendo las más habituales), ya que son un derivado de la piel grasa, sin embargo definimos las pieles mixtas a aquellas que presentan una piel grasa, normalmente en la zona T (frente nariz y barbilla) y seca o “normal“ en el resto.

Para este tipo de pieles aconsejamos:

Limpiar y tonificar utilizando limpiadores para pieles grasas (mixtas) poco agresivos, que nos ayuden a eliminar el exceso de sebo sin resecar.
Mantenerla hidratada con cremas que no nos aporte grasa, pero nos ayuden a mantener el aporte de agua.
Hacer tratamientos faciales de 1 a 3 meses, para controlar el exceso de sebo en la zona T y ayudar a resructurarla.

Piel sensible:

Son aquellas que tienen tendencia a rojeces y son reactivas a productos que una piel «normal» no tendría, como serían los ácidos o moléculas más inestables como la vitamina C o el retinol.

Se caracteriza por:

• Piel muy fina, delicada y con aspecto translúcido ya que el estrato córneo es extremadamente delgado.
• Apariencia cutánea frágil.
Frecuentemente aparece cuperosis (ya que los vasos sanguíneos son más reactivos que en las pieles normales).
Textura no uniforme: escamas, erupciones.
• Con tendencia a manchas, eritema, prurito, calor y tirantez.
• No tiene propensión a los comedones y pústulas.
• Envejecimiento más rápido, aparición prematura de arrugas

Los cuidados básicos son:

Evitar aplicar cosméticos muy agresivos, en caso de duda hacer una prueba en una zona poco visible, bajo la oreja por ejemplo.
Mantener una buena hidratación.
• Utilizar protector solar para evitar la radiación solar (y el enrojecimiento consiguiente)
• Utilizar cosméticos calmantes como la avena, la niacinamida o la centella asiática.
• Evitar en la medida de lo posible los cambios bruscos de temperatura y fuentes de calor extremo como saunas y termas.

Pieles envejecidas:

Es a partir de los 35- 40 años que empezamos a considerar una piel como madura ya que la producción de colágeno y elastina comienza a disminuir y es tras la menopausia cuando comienza a caer en picado. Un cuidado de la piel desde edades más tempranas nos podría ayudar a mitigar y retrasar la aparición estos “achaques”.

Sus características básicas son:

• Flacidez
• Coloración desigual y manchas
• Arrugas
• Piel adelgazada a nivel profundo (dermis menos densa)
• Engrosamientos en zonas como mentón, nariz y/o frente
• Deshidratación

Sus cuidados básicos serían:

El uso de cosméticos con colágeno, elastina o retinol son opciones antienvejecimiento muy buenas.
• La hidratación en estas pieles es esencial para que otros cosméticos y tus propias células puedan actuar correctamente
El uso de vitamina C y de protectores solares (factor 50) para unificar el tono y mejorar la síntesis de colágeno.
Acudir periódicamente a tu estética para realizar tratamientos antienvejecimiento adecuados para ti, marcará la diferencia.
Los contornos de ojos reafirmantes (como el Ginkgo Biloba o la centella asiática) serán esenciales para despertar la mirada.

Hay infinidad de consejos a la hora de cuidar tu piel, pero hemos de escucharla y detectar muy bien sus necesidades para poder escoger los mejores cosméticos y tratamientos. Desde Laura Blanco os animamos a que realicéis tratamientos faciales al menos 1 vez cada 3 meses como mantenimiento de vuestra rutina de cuidado diario para tener una piel joven y lo más importante, sana.

Recuerda que puedes tener 1 o varias de estas características en tu piel, te ayudamos a identificarla con nuestro diagnóstico facial gratuito, si no sabes como comenzar o tienes alguna duda acerca de este u otros temas estéticos, no dudes en contactar con nosotras a través de nuestro Whatsapp (670841267) o llamándonos al 988540022 estaremos encantadas de ayudarte.